Moverse con libertad es mucho más que poder realizar ejercicio. La movilidad articular está presente en prácticamente todas las actividades que hacemos a diario: caminar, subir escaleras, girarnos, agacharnos, trabajar, conducir o simplemente cambiar de postura.
Con el paso del tiempo, el sedentarismo, determinados hábitos posturales y la falta de actividad pueden hacer que nos movamos menos. Mantener una buena movilidad y permanecer físicamente activos es una parte importante del cuidado de la salud y de la calidad de vida. La Organización Mundial de la Salud destaca que la actividad física regular aporta beneficios para la salud física y funcional a lo largo de la vida.
¿Qué es la movilidad articular?
La movilidad y la postura están estrechamente relacionadas. Mantener una postura equilibrada facilita el movimiento y ayuda a distribuir mejor las cargas sobre músculos y articulaciones. Además, permanecer durante mucho tiempo en una misma posición puede favorecer la rigidez y limitar progresivamente la movilidad. Si quieres profundizar en este tema, puedes leer nuestro artículo sobre la importancia de una buena postura, donde explicamos cómo cuidar la postura y qué hábitos pueden ayudarte en el día a día.
Cada articulación tiene unas características diferentes. No necesita moverse igual un hombro que una rodilla o una vértebra cervical.
Una buena movilidad permite que el cuerpo pueda realizar sus movimientos cotidianos de manera cómoda y eficiente.
Además, la movilidad no depende únicamente de la articulación. Los músculos, tendones, ligamentos, sistema nervioso y propiocepción participan en el control del movimiento.
¿Por qué es importante mantenernos en movimiento?
Nuestro cuerpo está diseñado para moverse.
Caminar, subir escaleras, practicar algún deporte, realizar ejercicios de fuerza o simplemente levantarnos periódicamente cuando trabajamos sentados son formas de incorporar movimiento a nuestra rutina.
La OMS recomienda que los adultos realicen entre 150 y 300 minutos de actividad física aeróbica moderada a la semana, o su equivalente en actividad intensa, además de actividades de fortalecimiento muscular al menos dos días por semana.
Pero no debemos interpretar estas cifras como un punto de partida obligatorio para todas las personas. Si alguien lleva tiempo siendo sedentario, empezar poco a poco y aumentar progresivamente la actividad puede ser una estrategia más adecuada.
Movilidad y actividades cotidianas
Muchas veces no somos conscientes de nuestra movilidad hasta que aparece una limitación.
Algo tan sencillo como ponerse los zapatos, alcanzar un objeto situado en alto, girar la cabeza para mirar hacia atrás o levantarse de una silla requiere la coordinación de diferentes articulaciones y grupos musculares.
Cuando conservamos una buena capacidad de movimiento, muchas de estas acciones se realizan automáticamente.
Por eso, trabajar la movilidad no tiene que significar necesariamente realizar ejercicios complejos. También puede consistir en mantenernos activos durante el día y evitar pasar demasiadas horas en la misma posición.
Sedentarismo: cuando pasamos demasiado tiempo quietos
El estilo de vida actual favorece que permanezcamos sentados durante muchas horas.
Trabajar delante de un ordenador, conducir, utilizar el teléfono móvil o pasar nuestro tiempo libre frente a una pantalla puede reducir considerablemente la cantidad de movimiento que realizamos durante el día.
El problema no está en sentarse durante un periodo concreto, sino en acumular muchas horas de comportamiento sedentario sin suficientes pausas activas.
Por ello, pequeños cambios pueden marcar una diferencia:
- Levantarse periódicamente durante la jornada.
- Caminar siempre que sea posible.
- Utilizar las escaleras.
- Realizar pausas durante el trabajo.
- Cambiar de posición con frecuencia.
- Incorporar ejercicio de forma progresiva.
La actividad física aporta beneficios sobre la salud funcional, muscular y ósea, además de contribuir al bienestar general.
Flexibilidad y movilidad no son exactamente lo mismo
Aunque ambos conceptos están relacionados, movilidad y flexibilidad no significan exactamente lo mismo.
La flexibilidad hace referencia principalmente a la capacidad de los tejidos para permitir determinados movimientos, mientras que la movilidad implica la capacidad de utilizar ese movimiento de manera funcional.
Por ejemplo, una persona puede tener cierta flexibilidad muscular, pero presentar dificultades para controlar un movimiento concreto.
Los ejercicios de flexibilidad, como los estiramientos, yoga, pilates o tai chi, pueden formar parte de una estrategia para mejorar la capacidad de movimiento.
La columna vertebral y la movilidad
La columna vertebral desempeña un papel fundamental en nuestros movimientos cotidianos.
La zona cervical nos permite orientar la cabeza, la región dorsal participa en los movimientos del tronco y la zona lumbar contribuye a la estabilidad y movilidad de la parte inferior del cuerpo.
No se trata de mantener una columna completamente inmóvil, sino de conservar una movilidad adecuada y adaptada a las necesidades de cada persona.
Una columna que puede moverse y adaptarse permite realizar muchas actividades cotidianas con mayor facilidad.
¿Qué relación existe entre movilidad y calidad de vida?
La calidad de vida está relacionada, entre otros factores, con nuestra capacidad para realizar las actividades que forman parte de nuestra vida diaria.
Cuando una persona puede caminar, agacharse, subir escaleras, realizar sus tareas y practicar las actividades que disfruta, mantiene un mayor grado de autonomía.
Por este motivo, conservar la capacidad funcional a medida que envejecemos es especialmente importante.
La actividad física regular se relaciona con una mejor salud funcional y puede ayudar a mantener la capacidad para realizar las actividades cotidianas. En personas mayores con movilidad reducida, la OMS recomienda además actividades que trabajen el equilibrio y ayuden a prevenir caídas.
¿Puede la quiropráctica ayudar a mejorar la movilidad?
La quiropráctica presta especial atención a la función y movilidad de la columna y de otras articulaciones del sistema musculoesquelético.
En una consulta, el profesional puede realizar una valoración individualizada para conocer cómo se mueve la persona y detectar posibles limitaciones funcionales.
El objetivo de una valoración no debería ser buscar una única causa para todas las molestias, sino comprender las características concretas de cada persona y determinar qué enfoque puede ser adecuado.
En determinados casos, el cuidado quiropráctico puede formar parte de un abordaje más amplio junto con actividad física, educación postural y otros hábitos saludables.
¿Cuándo conviene consultar a un profesional?
Una valoración profesional puede ser recomendable cuando existe:
- Limitación persistente de movimiento.
- Rigidez frecuente.
- Dolor que dificulta las actividades cotidianas.
- Molestias recurrentes en cuello o espalda.
- Dificultad para realizar determinados movimientos.
- Pérdida progresiva de movilidad.
Si existe un traumatismo importante, pérdida de fuerza o sensibilidad, fiebre, dolor intenso o síntomas neurológicos, es importante consultar con un profesional sanitario para determinar la causa y el tratamiento adecuado.
Cómo cuidar tu movilidad cada día
No necesitas esperar a tener una limitación para empezar a cuidar tu movilidad.
Algunos hábitos sencillos pueden ayudarte a mantenerte activo:
Muévete durante el día
Intenta evitar periodos excesivamente prolongados en la misma posición.
Camina
Caminar es una forma sencilla de incorporar actividad física a la rutina diaria.
Fortalece tu musculatura
El entrenamiento de fuerza ayuda a mantener la función muscular y forma parte de las recomendaciones de actividad física para adultos.
Trabaja tu movilidad
Realiza movimientos suaves y controlados que sean adecuados para tu condición física.
Escucha a tu cuerpo
No todos necesitamos el mismo tipo ni la misma cantidad de actividad. La progresión debe adaptarse a la condición y capacidades de cada persona.
Conclusión
La movilidad articular es una parte fundamental de nuestra capacidad para desenvolvernos en el día a día. Mantenernos activos, cuidar nuestra musculatura, evitar el sedentarismo y trabajar la movilidad puede contribuir a conservar nuestra capacidad funcional y calidad de vida.
No se trata de perseguir una movilidad perfecta, sino de conseguir que nuestro cuerpo pueda moverse, adaptarse y realizar las actividades que necesitamos y disfrutamos.
Si buscas un quiropráctico en Valencia, el Dr. Jorge Romero puede realizar una valoración individualizada de tu movilidad y de la función de tu sistema musculoesquelético, ayudándote a conocer mejor las necesidades de tu cuerpo.
Nota: Este artículo tiene carácter informativo y no sustituye una valoración médica ni el diagnóstico o tratamiento indicado por un profesional sanitario.


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